IAI demanda a aseguradoras por 62 millones de dólares tras la explosión del satélite AMOS-6

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Descubra el impacto de la destrucción del satélite AMOS-6 durante un percance en el lanzamiento de SpaceX en Cabo Cañaveral el 11 de julio de 2025.

Discover the impact of the AMOS-6 satellite destruction during a SpaceX launch mishap at Cape Canaveral on July 11, 2025.
Descubra el impacto de la destrucción del satélite AMOS-6 durante un percance en el lanzamiento de SpaceX en Cabo Cañaveral el 11 de julio de 2025.

IAI demanda a aseguradoras por 62 millones de dólares tras la explosión del satélite AMOS-6

La tumultuosa saga del satélite AMOS-6 de Israel continúa desarrollándose, dejando un rastro de disputas legales e impactos financieros más de nueve años después de su catastrófico final. El satélite fue trágicamente destruido en una explosión del Falcon 9 de SpaceX durante los preparativos previos al lanzamiento en Florida en septiembre de 2016. Este proyecto altamente ambicioso, iniciado en 2012 cuando Spacecom firmó un contrato de 195 millones de dólares con Israel Aerospace Industries (IAI), tenía como objetivo reemplazar el antiguo satélite AMOS-2, que debía retirarse en 2016. Con el objetivo de reforzar las capacidades de comunicaciones, AMOS-6 iba a ser fundamental para ampliar la accesibilidad de banda ancha en toda la región.

Sin embargo, el destino tenía otros planes. Apenas unos días antes de su lanzamiento previsto, se produjo una desafortunada anomalía. Según lo informado por Globos, la explosión no solo provocó la pérdida de AMOS-6 sino que también obstaculizó significativamente las operaciones de Spacecom, que enfrentó una asombrosa pérdida de 95 millones de dólares debido a contratos con Facebook y Eutelsat, que habían invertido en la capacidad del satélite.

La batalla legal

A raíz de la explosión, el IAI se vio envuelto en una prolongada batalla legal por una indemnización. Recientemente presentaron una demanda por 62 millones de dólares contra un grupo de aseguradoras, entre ellas Lloyd's de Londres, que había cubierto AMOS-6 bajo una póliza de seguro total de 236 millones de dólares y 43,1 millones de euros. Hasta la fecha, las aseguradoras han pagado a IAI aproximadamente 215 millones de dólares, pero el gigante aeroespacial afirma que todavía se le deben 62 millones de dólares adicionales, como destaca calcalista.

El quid de la disputa radica en la supuesta falta de información del IAI a las aseguradoras sobre los cambios en los experimentos planificados que podrían haber aumentado el riesgo y afectar las primas. El IAI, sin embargo, sostiene firmemente que notificó debidamente a las aseguradoras de todos los cambios realizados, afirmando que la póliza debería cubrir cualquier daño, independientemente de las circunstancias que rodearon la explosión, que detuvo las operaciones durante el abastecimiento de combustible.

Desafíos radiantes

Las consecuencias del desastre del AMOS-6 han repercutido en la industria de satélites israelí. Un subcomité parlamentario informó que la destrucción de AMOS-6 ha impedido el progreso del próximo satélite AMOS-8, cuyo lanzamiento está previsto para 2021, pero que está experimentando retrasos. Mientras la industria de los satélites sigue lidiando con las consecuencias, empresas como Spacecom se han visto obligadas a alquilar satélites alternativos, como el AMOS-7, a un elevado coste de 22 millones de dólares al año. Esto inevitablemente ha impactado las opciones de financiamiento para proyectos futuros.

El viaje de AMOS-6, que alguna vez prometió elevar la posición de Israel en las comunicaciones espaciales, sirve en cambio como una advertencia. Las importantes pérdidas sufridas, junto con las disputas legales en curso y el estancamiento de la industria, subrayan las complejidades y los grandes riesgos de las operaciones satelitales. Si bien todavía puede haber algunos avances en el horizonte, mucho depende de que se resuelvan los problemas actuales que surgen de este importante revés.

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