Los grupos armados de Colombia surgen en medio de esfuerzos fallidos de paz: se desarrolla una crisis
Explore el surgimiento de grupos armados ilegales en Colombia en medio de los esfuerzos de paz, que afectan la seguridad y desplazan a miles de personas.

Los grupos armados de Colombia surgen en medio de esfuerzos fallidos de paz: se desarrolla una crisis
Bajo la superficie de los pintorescos paisajes y las animadas ciudades de Colombia se esconde una realidad inquietante: los grupos armados ilegales han ganado fuerza y expandido sus territorios durante la administración del presidente Gustavo Petro. Esta inquietante tendencia ha contribuido a una crisis humanitaria que ha visto a más de 180.000 personas desplazadas por la fuerza de sus hogares solo en 2022, un pico desgarrador no visto desde 2015, según informó el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
Según un informe reciente detallado por Los tiempos del estrecho, Colombia se encuentra ahora lidiando con un aumento alarmante del número de miembros de estos grupos armados. A finales de junio de 2023, sus filas habían aumentado a casi 22.000 miembros, frente a aproximadamente 15.120 cuando Petro asumió el cargo a mediados de 2022. Esto representa un asombroso aumento del 45%, superando la tasa de crecimiento del 17% de la administración anterior de cuatro años bajo Iván Duque.
La resiliencia de los grupos armados
El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, atribuye este aumento a facciones que maniobran para explotar las negociaciones de paz en curso. Trágicamente, las comunidades colombianas continúan sufriendo las consecuencias, especialmente en regiones como Nariño, donde más de 40.000 personas fueron desplazadas mientras los grupos ilegales competían ferozmente por la producción de cocaína y las rutas de tráfico. La dinámica en la provincia de Arauca es igualmente alarmante, ya que los enfrentamientos entre guerrilleros del ELN y disidentes de las FARC mantienen a los habitantes locales en constante temor, lo que lleva a más desplazamientos forzados.
El conflicto actual ha persistido durante 75 años, desarraigando a innumerables familias y obligándolas a migrar de áreas rurales a centros urbanos como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla en busca de seguridad y estabilidad. Desde el inicio del conflicto interno en 1948, más de 8,5 millones de personas se han visto afectadas por el desplazamiento forzado, según colombia uno.
Una larga historia de violencia y desplazamiento
El tejido social en Colombia ha sido desgarrado por años de violencia. Las personas desplazadas, a menudo trabajadores de tierras rurales, comunidades indígenas y afrocolombianos, se encuentran viviendo en los márgenes en condiciones precarias, a veces formando barrios marginales y asentamientos ilegales. Las cifras cuentan una historia sombría: más de 5 millones de personas viven actualmente como desplazadas en Colombia, enfrentando desafíos provocados por traumas emocionales y dificultades económicas.
A pesar de los intentos de abordar esta crisis, incluida la iniciativa de “paz total” del presidente Petro, que promueve el diálogo y la negociación, la dura realidad es que las operaciones militares se han reanudado cuando las conversaciones de paz fracasaron. Los críticos argumentan que estos esfuerzos de alto el fuego han sido mal diseñados, lo que ha permitido a los grupos armados afianzar aún más su control, según Eduardo Pizarro, un destacado experto en conflictos. La continua resiliencia de estas entidades criminales se debe en gran medida a su capacidad para financiarse mediante el tráfico de drogas, la minería ilegal y otros delitos.
La difícil situación de los desplazados en Colombia sigue siendo terrible. El CICR confirmó cifras alarmantes en 2022: 400 violaciones documentadas del derecho internacional humanitario, con un aumento preocupante del número de incidentes con minas terrestres que provocaron muertos y heridos. Además, la cuestión de las desapariciones forzadas sigue pesando mucho en la nación: el gobierno estima que más de 126.000 personas han sido desaparecidas forzadamente desde la escalada de violencia.
La necesidad de un cambio genuino
A medida que Colombia avanza, se hace evidente la necesidad urgente de una solución integral a estos intrincados problemas. La administración del presidente Petro reconoce que la desigualdad social es una de las causas fundamentales del desplazamiento forzado, pero aún persiste la lucha por implementar cambios sustanciales y efectivos. Con la sombra del conflicto cada día más grande, ¿encontrará Colombia una manera de romper el ciclo de violencia y fomentar un futuro en el que todos los ciudadanos puedan sentirse seguros en su tierra natal?