El nuevo acuerdo migratorio de Trump: cómo está transformando las fronteras de Panamá
Explore lo último en Panama City Beach a medida que las políticas de inmigración de Estados Unidos remodelan los flujos migratorios y los esfuerzos de repatriación.

El nuevo acuerdo migratorio de Trump: cómo está transformando las fronteras de Panamá
En el panorama siempre cambiante de la política de inmigración, los acontecimientos recientes indican un cambio significativo en el flujo de migrantes a través del traicionero Tapón del Darién entre Colombia y Panamá. La Secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, elogió recientemente un acuerdo pionero con Panamá diseñado para financiar la repatriación de inmigrantes irregulares. Este acuerdo, que ha visto a más de 2.300 personas deportadas de regreso a sus países de origen, subraya las implicaciones más amplias de las políticas de inmigración estadounidenses implementadas bajo la administración Trump. Hay mucho que analizar aquí, ya que la situación evoluciona rápidamente.
Según lo informado por Nación global, el acuerdo permite a Estados Unidos apoyar la repatriación de migrantes desde Panamá, con una financiación inicial de 6 millones de dólares en julio de 2024, que se disparó a 14 millones de dólares en mayo de 2025. Este respaldo financiero se produce a raíz de una ola de migración inversa a América del Sur, ya que miles de migrantes que alguna vez buscaron mejores oportunidades en el norte ahora están reconsiderando sus caminos. Sumándose a la mezcla, mientras Noem observaba la salida de un vuelo que transportaba a colombianos que buscaban repatriación, se reunió con el presidente panameño José Raúl Mulino, destacando el esfuerzo cooperativo para manejar esta crisis.
Cambiar números
La disminución de los cruces de migrantes es sorprendente. En una estadística notable, el número de migrantes irregulares que ingresan a la selva del Darién se desplomó un 96% en 2024, según Sala de prensa Panamá. Específicamente, solo 2.637 migrantes ingresaron a la peligrosa ruta el año pasado, en comparación con la asombrosa cifra de 72.294 en 2023. Esta caída se atribuye a nuevas políticas centradas en el endurecimiento de las rutas y el aumento de la vigilancia. El 28 de febrero de 2024, el Servicio Nacional de Migración de Panamá deportó a 25 ciudadanos colombianos, lo que refleja la creciente tendencia en la migración gestionada.
En marzo de 2025, se produjeron cambios aún más dramáticos. Solo 194 migrantes intentaron cruzar, lo que representa una disminución del 99% con respecto a los casi 37.000 en marzo de 2024. Comprender estas cifras arroja luz sobre las causas subyacentes. Con Donald Trump restableciendo estrictas medidas de inmigración a principios de este año, incluidas deportaciones masivas, la dinámica de la migración ha cambiado dramáticamente. Titulares de Cuba Explica además que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos detectó sólo 7.180 cruces fronterizos ilegales ese mes, un sorprendente mínimo histórico en comparación con los promedios de 155.000 en los últimos años.
El impacto más amplio
Bajo el liderazgo del presidente José Raúl Mulino, Panamá ha reforzado la vigilancia fronteriza y fortalecido su cooperación con Estados Unidos para abordar la migración irregular. El objetivo principal sigue siendo claro: cerrar efectivamente la ruta del Darién. En medio del clima político, el gobierno panameño también ha logrado avances en la gestión de las necesidades humanitarias, proporcionando elementos esenciales como atención médica y alimentos a quienes están en tránsito.
Como se observó, gran parte del flujo migratorio reciente se originó en regiones gravemente afectadas por la agitación económica, en particular Venezuela, junto con personas que huyen de la violencia o la persecución en Colombia y más allá. Muchos de estos migrantes han ajustado sus planes, optando por permanecer en Centroamérica en lugar de emprender viajes hacia el norte, como se ve en el importante número de cubanos que eligen quedarse en México para evitar posibles repercusiones de la deportación.
Si bien Estados Unidos busca controlar la migración a través de tales acuerdos, persisten las preocupaciones en torno a los derechos humanos y las crisis humanitarias. Miles de migrantes permanecen varados en Centroamérica, contemplando nuevas rutas o solicitando asilo en lugares como México o Costa Rica. A medida que esta situación se desarrolla, es evidente que el camino que les espera a los migrantes en la región está plagado de incertidumbre.