Un cubano se declara culpable de un plan de fraude de 800.000 dólares dirigido a una víctima anciana
El ciudadano cubano Michel Duarte orquestó un fraude de 800.000 dólares en Panamá, se declaró culpable de fraude bancario y enfrenta hasta 32 años de prisión.

Un cubano se declara culpable de un plan de fraude de 800.000 dólares dirigido a una víctima anciana
A medida que proliferan esquemas sofisticados dirigidos a personas vulnerables y fondos gubernamentales, el sistema legal estadounidense está intensificando sus esfuerzos para combatir estas tendencias alarmantes. En un caso particularmente atroz, Michel Duarte Suárez, un ciudadano cubano de 50 años, orquestó un fraude desde Panamá que implicó robar más de 800.000 dólares a una persona mayor en el sur de Florida. Las actividades de Duarte, descritas por Titulares de Cuba, revelan no sólo un inquietante nivel de engaño, sino que también resaltan las acciones decisivas tomadas por las fuerzas del orden para llevar a estos criminales ante la justicia.
Duarte, quien se declaró culpable de conspiración para cometer fraude bancario y postal, así como de robo de identidad agravado, enfrenta una posible sentencia de hasta 32 años de prisión. Esto incluye dos años obligatorios añadidos a la sentencia máxima. Sus cargos iniciales se derivaron de sus acciones en septiembre de 2023, y finalmente fue capturado en enero de 2025 en la Ciudad de Panamá, luego de que agentes de Interpol ejecutaran una orden de allanamiento en su residencia.
Los detalles del engaño
Desde marzo de 2022, Duarte había estado manipulando la cuenta bancaria de una víctima de 82 años, preparando y enviando por correo decenas de cheques falsificados que fueron cobrados por un banco del sur de Florida. Supuestamente ordenó al banco que enviara el 50% de los fondos a su propia empresa falsa, Online Electronics. Durante un período de cuatro meses, logró desviar $803,146 a través de más de 80 cheques fraudulentos.
En su pasado, Duarte mostró un patrón de comportamiento criminal similar, habiendo sido arrestado en 2019 durante la “Operación Emperador” por fraude y su participación en la venta de vehículos robados. Su extenso historial criminal abarca múltiples delitos, incluida la clonación de tarjetas de crédito y la falsificación de documentos.
Pero Duarte no es el único en el centro de atención. En una ofensiva más amplia contra el fraude, la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Nueva York recientemente reveló una acusación formal contra seis acusados de intentar obtener de manera fraudulenta aproximadamente $80 millones en fondos de ayuda por COVID-19. Según el Departamento de Justicia, estos individuos utilizaron identidades falsas y negocios falsos para facilitar su plan, lo que les llevó a depositar con éxito alrededor de 50 millones de dólares. Incluso crearon un documento titulado “Biblia del fraude 2021” en el que comparten consejos sobre una variedad de métodos fraudulentos.
Implicaciones más amplias del fraude por COVID-19
A medida que se implementaron programas de ayuda gubernamentales para apoyar a las pequeñas empresas durante la pandemia, algunas aprovecharon esta ayuda de manera sorprendente. Un artículo reciente sobre el Sitio web de la SBA informó que catorce acusados estaban vinculados a más de $25 millones de reclamos fraudulentos de fondos de ayuda COVID-19. Estos individuos, incluidos residentes de California, supuestamente llevaron a cabo sus operaciones fraudulentas a través de corporaciones falsas y solicitudes de préstamos falsas.
Entre los acusados destaca Vahe Margaryan, quien supuestamente controlaba el plan relacionado con estas reclamaciones fraudulentas. Otros acusados enfrentan cargos similares relacionados con fraude electrónico, fraude bancario y lavado de dinero. Los recursos incautados durante estas investigaciones subrayan la magnitud del fraude, en el que las fuerzas del orden confiscaron dinero en efectivo, equipos e incluso armas de fuego.
Con un Grupo de Trabajo de Lucha contra el Fraude COVID-19 ya creado, las agencias federales están dejando claro que la explotación de los programas de asistencia gubernamental no quedará impune. Cada acusado en estos casos se presume inocente hasta que se demuestre lo contrario; sin embargo, si son declarados culpables, podrían enfrentar duras penas que equivalen a décadas tras las rejas.
A medida que estos casos se desarrollan, sirven como un crudo recordatorio de los desafíos que plantea el fraude, particularmente en tiempos de crisis. Es alentador ver al gobierno tomar medidas decisivas contra esta ola de engaños, recordándonos a todos la importancia de la vigilancia para proteger tanto a las personas vulnerables como a los fondos públicos.