IMSS enfrenta tormenta financiera: ¿podría desaparecer en 2036?
El IMSS enfrenta desafíos financieros, con proyecciones de un déficit potencial para 2036, lo que genera discusiones sobre su viabilidad a largo plazo.

IMSS enfrenta tormenta financiera: ¿podría desaparecer en 2036?
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) atraviesa actualmente un panorama financiero complejo, que arroja dudas sobre su viabilidad a largo plazo. Un informe reciente de Merca20 indica que, sin cambios significativos, el IMSS podría enfrentar una grave insuficiencia financiera para 2036, y se proyecta que alcance un asombroso déficit de más de 107 mil millones de pesos para 2037. Tal como están las cosas, el reducido crecimiento del empleo formal es un factor clave que contribuye a la disminución de los ingresos por contribuciones de trabajadores y empleadores, que se ajustaron a una estimación de crecimiento de apenas 0.6% para 2025, muy por debajo del 2%.
Los informes de una crisis inminente, como las afirmaciones bastante sensacionalistas que aparecen en las redes sociales sobre una "quiebra" del IMSS para 2033, han sido calificados por el director del IMSS, Zoé Robledo, como "falsos y alarmistas". En cambio, enfatiza que desde 2019, el instituto ha triplicado exitosamente sus reservas financieras—de 200 mil millones a 600 mil millones de pesos—suficientes para asegurar sus operaciones hasta al menos 2037.
Condiciones crónicas y demanda de salud
Como destaca El Universal, el aumento de las enfermedades crónicas es un desafío siempre presente para el IMSS. Con enfermedades como la diabetes y la hipertensión cada vez más prevalentes, el IMSS está sintiendo la presión. Las estadísticas más recientes muestran que en 2024, a 5 millones de miembros se les diagnosticó diabetes y, de ellos, alrededor de 3,47 millones buscaron activamente atención de seguimiento en unidades de medicina familiar. De manera alarmante, las tasas de mortalidad por diabetes en adultos aumentaron un 16,1% entre 1998 y 2023.
Además, ocho millones de beneficiarios luchan contra la hipertensión, y alrededor de 5,35 millones recibieron la atención de seguimiento necesaria, lo que resultó en un aumento preocupante del 31,7% en la mortalidad por esta afección durante el mismo período. Estas crecientes demandas de atención médica obligan al IMSS a asignar recursos considerables a tratamientos especializados y personal calificado.
Inversión y estrategias de futuro
El IMSS no se limita a quedarse sentado y dejar que los desafíos aumenten; ha destinado una inversión histórica de 7 mil 454 millones de pesos para 2025. Este financiamiento está destinado a revitalizar las instalaciones de salud, mejorar los servicios de emergencia y mejorar la accesibilidad para personas con discapacidad. El instituto también está girando hacia la atención preventiva y la digitalización mientras amplía los servicios a través de programas como IMSS-Bienestar.
A pesar de algunos problemas persistentes, como la escasez de medicamentos y los largos tiempos de espera, existe una firme creencia entre las autoridades de que el IMSS es más fuerte que nunca y no está al borde de un desastre. Hay planes en marcha para adaptarse a los cambios demográficos, como el envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas, que se prevé requerirán una revisión estratégica de los servicios prestados.
Desafíos sistémicos y el camino a seguir
Al examinar el contexto más amplio de la salud en México, PubMed señala que el sistema de salud del país es un mosaico de seguros basados en el empleo, asistencia pública y un sector privado regulado. Si bien los aumentos recientes en el gasto nacional en salud son alentadores, todavía están por debajo de los promedios de América Latina y el Caribe y están significativamente por debajo de los estándares de la OCDE.
El IMSS sirve como piedra angular de este sistema y tiene la tarea de cubrir a una parte importante de la población asegurada, aunque muchos siguen sin estar asegurados. La creciente prevalencia de problemas de salud como la obesidad y la diabetes presenta un desafío tanto para la sociedad civil como para los esfuerzos gubernamentales por corregir las desigualdades en la atención sanitaria. Mientras ambos grupos presionan por una mejor integración de los servicios de salud, el IMSS debe adaptarse y responder a la creciente demanda garantizando al mismo tiempo la sostenibilidad.
En conclusión, si bien el IMSS puede enfrentar pronósticos financieros desalentadores, sus medidas proactivas y sus conocimientos sobre la salud pública podrían allanar el camino para un futuro más resiliente. Los próximos años serán fundamentales para dar forma al panorama de la atención médica en México, y el IMSS está preparado para mantenerse firme o flaquear bajo el peso de sus desafíos.
Para más detalles sobre la situación del IMSS, puedes leer el informe completo en Merca20, o aprenda más de El Universal y el análisis presentado en PubMed.