Aumentan las tensiones: el plan de Irán para cerrar el estrecho de Ormuz puede disparar los precios del petróleo

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A medida que aumentan las tensiones en Medio Oriente, el posible cierre del Estrecho de Ormuz amenaza los mercados petroleros mundiales. Este punto crítico, responsable del transporte del 20% del petróleo crudo del mundo, enfrenta riesgos geopolíticos en medio de las recientes acciones iraníes. Los conocimientos sobre las estrategias de inversión y el impacto en los precios de la energía son cruciales a medida que evoluciona la situación.

As tensions rise in the Middle East, the potential closure of the Strait of Hormuz threatens global oil markets. This critical chokepoint, responsible for transporting 20% of the world's crude oil, faces geopolitical risks amid recent Iranian actions. Insights into investment strategies and the impact on energy prices are crucial as the situation develops.
A medida que aumentan las tensiones en Medio Oriente, el posible cierre del Estrecho de Ormuz amenaza los mercados petroleros mundiales. Este punto crítico, responsable del transporte del 20% del petróleo crudo del mundo, enfrenta riesgos geopolíticos en medio de las recientes acciones iraníes. Los conocimientos sobre las estrategias de inversión y el impacto en los precios de la energía son cruciales a medida que evoluciona la situación.

Aumentan las tensiones: el plan de Irán para cerrar el estrecho de Ormuz puede disparar los precios del petróleo

Las tensiones en torno al Estrecho de Ormuz están llegando a un punto crítico, provocando oleadas de preocupación en los mercados mundiales. Recientemente, el parlamento iraní votó una propuesta para cerrar el Estrecho, una decisión que está infundiendo miedo en el corazón del sector energético. Según lo informado por Yahoo Finanzas, este estrecho paso es esencial para el transporte de más de 20 millones de barriles de petróleo crudo diarios, lo que representa un asombroso 20% del petróleo mundial transportado por mar.

Las ramificaciones de un posible cierre son difíciles de subestimar. Los analistas advierten que un evento de este tipo podría provocar una volatilidad significativa en los mercados energéticos. Las empresas que dependen menos del petróleo de Medio Oriente y tienen bases financieras sólidas podrían salir beneficiadas durante estas crisis geopolíticas. Empresas bien posicionadas como Rosneft y LUKOIL, que operan en Rusia y Europa, pueden encontrarse en posiciones ventajosas incluso en medio de perturbaciones en el suministro global.

Escalada de conflictos

El telón de fondo de esta posible crisis es una preocupante escalada de hostilidades en la región. Tras un severo ataque contra Israel desde territorio iraní, donde se lanzaron más de cien misiles balísticos, Israel ha iniciado operaciones terrestres limitadas contra Hezbollah después de extensas campañas de bombardeos en el Líbano. Las repercusiones son nefastas, con casi 2.000 muertes reportadas en poco menos de dos semanas, lo que generó alarma en la comunidad internacional. 20 minutos detalla cómo esta maniobra militar marca un aumento significativo en la postura agresiva de Irán tras el asesinato de un líder de Hezbollah.

El Estrecho de Ormuz, a caballo entre Irán y Omán, es más que una simple ruta marítima; es un embudo para una gran parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. Un cierre, que podría surgir de las amenazas bélicas o acciones militares de Irán, podría disminuir los suministros mundiales de petróleo hasta en un 20%, elevando instantáneamente los precios del mercado, un resultado que algunos expertos predicen que podría hacer que el petróleo supere los 100 dólares por barril.

Impactos en la economía global

Las posibles consecuencias de estos acontecimientos se extienden más allá de los precios del petróleo: amenazan la estabilidad económica mundial. El El Periódico describe cómo las advertencias de Estados Unidos sobre el autosabotaje económico en el que incurriría Irán al cerrar el Estrecho se hacen eco de los temores de los mercados globales. Estados Unidos ha intensificado su presencia militar en la región para disuadir cualquier medida de este tipo por parte de Irán, dejando en claro que una agresión contra el transporte marítimo comercial provocaría una respuesta contundente.

Para comprender lo que está en juego, consideremos lo siguiente: más del 82% del petróleo crudo transportado a través del Estrecho en 2022 estaba destinado a Asia, y cantidades significativas se dirigieron a China, India, Japón y Corea del Sur. Incluso países como España dependen de esta vía fluvial para un porcentaje notable de sus importaciones de petróleo y gas.

Reacciones del mercado y alternativas estratégicas

¿Qué deberían pensar los inversores en este momento? Según los conocimientos recopilados, las empresas con operaciones petroleras geográficamente diversas y una sólida salud financiera tienden a resistir los shocks de oferta mejor que otras. Devon Energy y PTTEP, si bien están apalancados, brindan sólidas oportunidades de diversificación fuera de Eurasia, lo que reduce los riesgos asociados con posibles cierres.

Las posibles alternativas a la dependencia del Estrecho incluyen oleoductos desde Arabia Saudita hasta el Mar Rojo y capacidades en los Emiratos Árabes Unidos para redirigir los suministros a Fujairah. Sin embargo, las naciones que dependen del Estrecho, como Kuwait y Qatar, enfrentarían consecuencias nefastas en caso de un bloqueo.

A medida que el panorama global se adapta a estos conflictos cada vez más intensos y a la amenaza inminente de un estrecho de Ormuz cerrado, se insta a los actores del mercado a seguir de cerca los acontecimientos. Es probable que los próximos días determinen no solo la dinámica regional inmediata, sino que también establezcan el tono para la economía internacional de cara a 2025.

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