Ola de calor mortal: 2.020 vidas perdidas en el abrasador verano español de 2024

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Un informe reciente destaca el alarmante aumento de las muertes relacionadas con el calor en España, con 2.020 muertes en 2024, principalmente entre personas mayores, lo que subraya la urgente necesidad de medidas preventivas eficaces contra el calor extremo.

A recent report highlights the alarming rise in heat-related deaths in Spain, with 2,020 fatalities in 2024, primarily among the elderly, emphasizing the urgent need for effective preventive measures against extreme heat.
Un informe reciente destaca el alarmante aumento de las muertes relacionadas con el calor en España, con 2.020 muertes en 2024, principalmente entre personas mayores, lo que subraya la urgente necesidad de medidas preventivas eficaces contra el calor extremo.

Ola de calor mortal: 2.020 vidas perdidas en el abrasador verano español de 2024

El verano de 2024 resultó ser un duro recordatorio del impacto letal de las olas de calor, ya que España registró su sexta temporada de calor más mortífera desde que comenzaron los registros sistemáticos. De acuerdo a Tribuna León, 2.020 muertes se atribuyeron a la exposición al calor, y un asombroso 90% de las víctimas tenían más de 75 años. Una parte importante de estas muertes (más del 60%) ocurrieron en agosto, el pico del calor mortal.

Particularmente alarmante fue la estadística que revela 17 muertes directamente atribuidas a un golpe de calor, una cifra notablemente inferior a la de años anteriores. En la región de Castilla y León se registraron dos víctimas mortales por insolación, mientras varias provincias se enfrentan a un grave exceso de mortalidad. Palencia, Segovia y Toledo encabezaron el desafortunado recuento de tasas de mortalidad estandarizadas (RME), lo que indica una necesidad crítica de atención en estas áreas.

Alertas de calor y su impacto

Como reflexión sobre las medidas tomadas, el sistema de alerta nacional emitió 2.897 alertas de riesgo bajo (amarillo), 859 de riesgo moderado (naranja) y 501 de riesgo extremo (rojo). La costa sur de Valencia, el centro de Huesca y la ribera del Ebro en Navarra estuvieron entre las zonas más alertadas. Es alarmante que el 76% de los que sucumbieron a un golpe de calor fueran hombres, con una edad promedio de 68 años y una mediana de 76 años, lo que subraya las vulnerabilidades demográficas.

Condiciones de salud como trastornos de salud mental, enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios crónicos y uso de sustancias prevalecieron entre quienes murieron por causas relacionadas con el calor. La situación en La Rioja, Galicia y Cantabria destacó los niveles más altos de exceso de mortalidad, mientras que regiones como Murcia, las Islas Baleares y Canarias reportaron tasas de mortalidad por debajo de la media.

Creciente preocupación por las muertes relacionadas con el calor

Los hallazgos de Revista Sanitaria de Investigación enfatizar el fenómeno del golpe de calor como una crisis de salud pública en aumento, exacerbada por el cambio climático. Revela que solo en 2022, se estima que hubo 4.744 muertes relacionadas con el calor, que afectaron principalmente a personas mayores de 74 años. Los síntomas de las enfermedades relacionadas con el calor incluyen dolores de cabeza, náuseas y confusión, generalmente provocados por una elevación de la temperatura corporal más allá de las capacidades reguladoras del cuerpo.

Las medidas preventivas, como una hidratación adecuada y ropa adecuada, se vuelven cruciales durante las olas de calor. Los profesionales de la salud, en particular las enfermeras, desempeñan un papel esencial tanto en la gestión como en la prevención de los riesgos para la salud relacionados con el calor. La situación exige una comprensión integral de las manifestaciones clínicas, que permita una intervención oportuna y reduzca la incidencia de muertes tan angustiosas.

Perspectivas y responsabilidades globales

A esto se suma la perspectiva proporcionada por el Organización Mundial de la Salud, que afirma que el calor extremo no sólo es una de las principales causas de muerte relacionadas con el clima, sino que también exacerba condiciones de salud existentes como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. La tasa de mortalidad entre las personas de 65 años o más ha aumentado en un alarmante 85% en dos décadas, lo que pone de relieve la urgencia de abordar esta crisis.

Si bien los impactos se sienten a nivel mundial, Europa fue testigo de aproximadamente 61.672 muertes atribuidas al calor solo en 2022. El aumento de las olas de calor, cuya frecuencia e intensidad se agudizan por el cambio climático, requiere acciones rápidas en las políticas de salud pública. Quienes trabajan al aire libre, los atletas y las personas en situaciones de vida precarias enfrentan mayores riesgos, lo que exige una mayor conciencia y estrategias preventivas.

Las trágicas estadísticas de este verano sirven como claro recordatorio de que el calor es un asesino silencioso. Tanto las comunidades como los profesionales de la salud y los formuladores de políticas deben fomentar un enfoque colaborativo para mitigar los impactos del cambio climático en la salud y proteger a las poblaciones más vulnerables. Podría ser simplemente una cuestión de vida o muerte.

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