Celebrando seis años del arzobispo Elpidophoros: un llamado a la unidad
Explore el rico patrimonio cultural de Tarpon Springs mientras celebra eventos importantes en la historia ortodoxa, incluida la entronización del arzobispo Elpidophoros y el 1700 aniversario del Concilio de Nicea.
Celebrando seis años del arzobispo Elpidophoros: un llamado a la unidad
Hoy marca un hito digno de mención para la comunidad ortodoxa al celebrar el sexto aniversario de la entronización del Arzobispo Elpidophoros de América. Este significativo evento ocurrió el 22 de junio de 2019 en la Catedral Arquidiocesana de la Santísima Trinidad en Nueva York, NY. La ceremonia no fue sólo una reunión local; atrajo a jerarcas ortodoxos, clérigos, laicos de la arquidiócesis y una amplia gama de líderes religiosos y autoridades civiles que se reunieron para honrar esta trascendental ocasión. Como señala Orthodox Times, fue un evento marcado por la esperanza y un llamado a la unidad entre los fieles ortodoxos.
En su discurso de entronización, el arzobispo Elpidophoros subrayó la necesidad vital de la unidad intraortodoxa, que es un tema que se repite a lo largo de la historia cristiana. La reciente conmemoración del 1.700 aniversario del Concilio de Nicea el mes pasado sirve como telón de fondo conmovedor para este llamado a la unidad. El concilio, que tuvo lugar en el año 325 d.C., fue fundamental para dar forma a la doctrina cristiana y establecer el Credo de Nicea, una declaración de fe fundamental que todavía se recita en muchas liturgias cristianas en la actualidad. Como lo describe GOARCH, este aniversario nos recuerda no solo nuestras creencias compartidas sino también la importancia del diálogo y la conciliaridad entre varias denominaciones cristianas.
Un legado duradero
El Concilio de Nicea fue convocado por el emperador romano Constantino el Grande, con el objetivo de abordar la herejía del arrianismo, que afirmaba que Cristo era un ser creado inferior a Dios Padre. Con una notable participación de más de 300 obispos, el concilio tenía como objetivo establecer un credo cristiano unificado y resolver las disputas en curso sobre la naturaleza de Cristo. Agencia Católica de Noticias destaca que la decisión casi unánime alcanzada allí se convirtió en una piedra angular de la fe cristiana, afirmando que el Hijo es "Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado". Esto resume la esencia de la relación eterna de Cristo con el Padre.
El Credo de Nicea, desarrollado en el concilio, no sólo aportó claridad a siglos de debate teológico, sino que también sentó las bases para futuros debates ecuménicos. Este hilo común de fe está entretejido en el tejido mismo de nuestra vida cristiana hoy. Tanto la comunidad ortodoxa como la católica reconocen este momento fundacional en la historia de la Iglesia como una victoria para la unidad en medio de la división, lo que se hace eco de los esfuerzos continuos del Arzobispo Elpidophoros para fomentar el diálogo ecuménico y la reconciliación como parte de su ministerio eclesiástico.
La unidad de la iglesia en los tiempos modernos
En este aniversario, mientras reflexionamos sobre la importancia de la unidad, el Arzobispo Elpidophoros nos llama a centrarnos en ser “uno y santo” como cristianos ortodoxos. Su compromiso de promover la unidad cristiana es tan relevante hoy como durante la época de Constantino, cuando las divisiones amenazaban a la naciente Iglesia. El legado del Concilio de Nicea ilustra lo importante que es para los cristianos de todas las tradiciones entablar diálogo y oración mientras buscamos una identidad común en la fe.
La lectura del Evangelio de hoy de Mateo (4:18-23), que relata el llamado de Pedro y Andrés, simboliza aún más nuestra misión compartida como seguidores de Cristo, haciéndose eco de Su llamado a difundir la Buena Nueva y construir una comunidad de creyentes. De cara al futuro, queda claro que el énfasis en la unión sigue siendo crucial para la vitalidad de la ortodoxia en el mundo moderno.
Cada año, al conmemorar estos hitos históricos, es esencial reconocer su importancia en nuestra búsqueda continua de la unidad. El liderazgo del arzobispo Elpidophoros presagia un futuro brillante en el que diferentes tradiciones cristianas puedan unirse más plenamente, abrazando nuestras creencias compartidas y respetando nuestras diferencias. Por un futuro en el que el espíritu del Concilio de Nicea siga guiándonos hacia una mayor unidad y comprensión.